Matti Makkonen, el padre de los SMS

Matti Makkonen, el padre de los SMS, no patentó su invento. Tampoco recibió suma de dinero alguna por él. Pero al informático e ingeniero finlandés Matti Makkonen se le considera el ‘padre de los SMS‘. Nacido en Suomussalmi el 16 de abril de 1952, Makonnen era considerado una eminencia en el campo de las comunicaciones móviles. Trabajó para empresas como Nokia, Tele Finland, TeliaSonera o Finnet OY y falleció el 26 de junio a los 63 años tras una larga enfermedad.

Graduado en la universidad de Oulu a mediado de los 70, su carrera fue meteórica: tras iniciar su vida laboral en empresas públicas, (fue ingeniero de sistemas de la la agencia postal PTL y desarrolló servicios de comunicaciones inalámbricas para las redes móviles de NMT durante siete años) en 1989 ya era presidente de la unidad de comunicación móvil de Tele Finland. Pero antes ostentó el cargo de vicepresidente de PTL y participó activamente en el desarrollo de la tecnología GSM (Global System for Mobile Communications) que intentaba incorporar funciones propias del internet de la época en los teléfonos móviles que comenzaban a desarrollarse en ese momento.

Él siempre restó importancia a su participación: «Era un proyecto nórdico en inicio, pasó a ser un proyecto europeo y finalmente fue un éxito global», decía. También repartía la paternidad del SMS entre muchas personas, caso de Friedham Hillebrand (que desarrolló el formato de 160 caracteres en el año 1985, por ejemplo) o Neil Papworth (que envió el primer mensaje). Pero gran parte del mérito seguía recayendo en él, que en 2008 fue galardonado por ‘The Economist’ con su Innovation Adward la categoría de la Informática y las Telecomunicaciones por su labor en el impulso de la mensajería de texto (SMS).

Posteriormente, desempeñó el cargo de vicepresidente del Mobile Communications Group entre 1995 y 2000, así como director de unidades de Nokia, CEO de Finnet Oy o presidente y miembro de la junta y consultor para Tieto-X y la agencia de relaciones públicas Evia. Y en 2012, viendo el devenir de Twitter o Whatsapp llegó a aventurar que el texto en las comunicaciones «vivirá para siempre».